En este mundo lleno de causalidades hoy tuve la fortuna de que se conjugaran dos eventos inesperados. Primero gasté gran parte de la mañana luchando contra una empresa de servicios públicos para que me devolviera el gas que me había cortado sin justa causa. La operación la llevó a cabo un esbirro amparado por la penumbra de la madrugada, que retiró el medidor sin siquiera golpear la puerta para avisar lo que iba a hacer -probablemente un gesto de prudencia causado por experiencias anteriores. Siempre hay mucho para decir de lo malos y caros que son los servicios públicos, pero no es ese el punto que me interesa. El punto es la prepotencia con que me trataron en todo momento.El segundo evento fue encontrarme con un texto de Chesterton en el que hace una analogía entre el cuento de Jack y los gigantes y la lucha del hombre sensato contra el mundo moderno. Chesterton estaba criticando a H. G. Wells y, como de paso, a Nietzche y su idea del superhombre al que asimila a los gigantes del cuento:
"El mundo moderno, como el señor Wells, está de parte de los gigantes, el lugar más seguro y, por lo tanto, el más egoísta y el más prosaico".
Podemos decir que como nuevos Frankensteins hemos creado al superhombre, a una raza de gigantes que se han vuelto contra nosotros, nos aplastan, pisotean, aporrean y devoran a discreción.
¿Qué son si no esas inmensas burocracias, públicas y privadas, que hacen con nosotros su placer con prepotencia e impunidad? ¿Qué son si no esos grupos de presión internacionales que han corroido nuestra cultura hasta volver lo negro blanco y lo blanco multicolor?
Tal vez la versión más descarnada de estos gigantes sea la ONG estadounidense Planned Parenthood, un gigante que devora nuestros niños.(https://www.youtube.com/watch?v=1joDT5DpeWc)
Tal vez la mejor representación cinematográfica sean los gigantes de fuego de "Nausicaa del valle del viento", la obra original del gran Hayao Miyazaki.
Frente a estos monstruos, ¿qué podemos hacer?
Jack, Nausicaa y Frodo son imágenes artísticas de una verdad perenne: el débil es elegido por la Providencia para vencer a los fuertes, a los soberbios y prepotentes. Dice Chesterton en el mismo ensayo: "Los fuertes no pueden ser valientes. Sólo los débiles pueden ser valientes; y, sin embargo, sólo en aquellos que pueden ser valientes puede confiarse que serán fuertes en tiempos de duda".
Si de algo estamos seguros es que estos son tiempos de duda. Entonces, si Chesterton está en lo cierto, debemos confiar en los débiles, porque pueden ser valientes y fuertes en estos tiempos; no por ellos mismos sino por Aquel que ya ha vencido al mundo.
Atticus
